








En el día de ayer el interés de unos amigos arquitectos me transportó hacia estos edificios que hoy les traigo, y creo bien vale una reflexión al respecto.
Desde sus primeros pasos el hombre buscó cobijo en la naturaleza. Las cavernas se transformaron en cálidos hogares. Mas tarde, con la primera adolescencia de la mente, tímidas construcciones en madera y ramas comenzaron a levantarse….pero esto es una historia muy larga. Abreviemos.
¿Estamos ante una moda o una visión amigable -y sustentable- hacia la alicaída naturaleza? ¿Buscamos un fino y estudiado equilibrio simbiótico o sólo nos invita el cruel encanto de lo "último", lo "in", lo "lindo"? Ejemplos nos han acompañado casi en forma constante en las últimas décadas.
Lejos del tema vivienda, los edificios del arquitecto argentino Emilio Ambasz (http://www.emilioambaszandassociates.com) han sido los más sorprendentes, un proyecto muy logrado es el “Fukuoka Prefectura International Hall”, donde la tela verde sube cubriendo por completo la fachada del edificio y armando unas terrazas fantásticas. Esta visión, muy desarrollada a través de los años, busca un equilibrio entre los valores energéticos, humanos y económicos. Son consistentes desde su propuesta a pesar que guste o no.
Las nuevas fachadas que se observan en la tienda Ann Demeulemeester de Mass Studio o en la propuesta para el Museo Etnico de la ciudad de París, obra del recientemente premiado Jean Nouvel, se encuentran en un plano completamente distinto. En el primer caso, la piel es suave y pareja y remite más a una moda y a una imagen modernosa que a fines naturalistas. En el caso parisino es una nota de color, impactante desde lo peluda que termina desarrollándose en una sola fachada. Una ensalada de lechuga, rabanitos y coliflor domina el carácter de unas ventanitas cruciformes que parecen un cementerio. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Con qué Fin?
No entabla un buen diálogo con el entorno, no genera ninguna economía energética y además de regaderas los obligará a comprar veneno para los bichos que allí se refugiarán, contentos de encontrar una spa en la ciudad luz. Una campera más para ponerle a su proyecto, a ver quién de ustedes logra hacer algo un poquito mas decente y lógico sin que parezca la casita de nuestro amigo Bilbo en la Comarca de los Hobbits.
¿Recuerdan el artículo del mes de Enero sobre encontrar nuevos equilibrios o vivir como un mono? Esto parece mantenerse en el mismo camino. Habrá que enviarles a los arquitectos el mp3 de “Nothing but Flowers” (ver nota en etiqueta 'arte')
Una nota interesante sobre el edificio de Fukuoka la pueden encontrar en http://moleskinearquitectonico.blogspot.com/, blog sólido y muy recomendado.
Las imágenes fueron tomadas de la web y podrían tener derechos.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky








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El principal instrumento de trabajo en Foster and Partners, es aún el lápiz. Unos portaminas amarillos de los que ningún arquitecto del estudio se desprende un segundo. Todos los miércoles por la noche se imparten clases de dibujo en el estudio de Londres, como forma de revitalizar un medio de expresión que se esta perdiendo entre los arquitectos. Norman Foster ha contagiado su amor por el dibujo a mano libre a todos sus colaboradores 'como una forma fundamental de expresar un concepto en pocas líneas'.
Le Corbusier, como parte de su aprendizaje emprendió una serie de viajes tomando nota con dibujos en sus libretas de todo lo que despertaba su curiosidad. Por otra parte recomienda a los estudiantes que quieren aprender arquitectura, que salgan a la calle y miren, las casas, los árboles, las veredas , la gente , si tienen ojos para ver…
Ese ojo experto al que alude Le Corbusier se cultiva con la práctica del croquis.
Tomando solamente a estos dos arquitectos, entendemos que el dibujo es fundamental para el conocimiento y la producción de la arquitectura. Los dibujos que envío son parte de mis apuntes como arquitecto, hechos en distintos lugares que me han impresionaron de manera diversa , lo cual se ve reflejado en ellos. Generalmente son climas urbanos donde trato de representar una realidad recortada y acentuada, de acuerdo a mi visión de la ciudad". Edgardo Minond. Abril 2008
Mas información en: www.minond.com.ar / edgardo@minond.com.ar
El arquitecto Minond se ha destacado en la profesión por la claridad, contundencia y contemporaneidad de sus proyectos. Ha defendido desde siempre la utilización del croquis como un modo de observar y aprender, como una toma de conciencia del impacto arquitectónico y urbano de las ideas. Con una enorme facilidad para transmitir las sensaciones ante cada espacio, estos croquis nos invitan a valorar aquello que muchas veces la fotografía no entiende o no puede expresar.
Muchísimas Gracias, Edgardo, por aceptar la invitación del blog y enviar tus croquis maestros!!
Editado por el arq. Martín Lisnovsky

1- Salar de Uyuni, Bolivia (foto de Pedro SZ) . 2- WaterCube, Beijing.Supongamos que usted dispone de un curtain wall de x cantidad de metros de alto y 120 metros de largo de perímetro…¿cuál imagina que es la geometría regular que le permitiría tener una mayor superficie de planta?..¿un triángulo, un hexágono o un cuadrado? Pues haga las cuentas, mi amigo.
Con planta cuadrada, con 30m de lado obtendrá una superficie de 900 m2.
Con planta triangular, con 40m de lado obtendrá una superficie de 692.82 m2
Con planta hexagonal, con 20m de lado obtendrá una superficie de 1039.23m2 (la abejas no son tontas ni tienen ganas de trabajar tiempo extra como nosotros porque sí).La naturaleza conoce bien las matemáticas, o mejor, las matemáticas conocen bien la naturaleza, que siempre la avala y fundamenta. El caparazón de una tortuga, la morfología de la trama del ananá, el nido de avispas, el panal de abejas, las grietas en la piedra, las marcas del salar, el copo de nieve, la unión de las burbujas...los hexágonos se encuentran presente en cualquier lugar donde miremos. Conformado por la rotación de un triángulo, combina las propiedades firmes y económicas de éste con las ventajas del círculo, a quien aventaja por no dejar en su teselado ningún lugarcito libre al azar. Los hexágonos se complementan perfectamente y arman infinitas tramas sólidas.
En el Eden Project de Grimshaw, de comienzos de milenio, la estructura de los grandes invernaderos también tenía el módulo hexagonal. Sugestivamente inspirados por este último, al WaterCube del Beijing Olímpico se liberó de la regularidad pero no de los principios, y hasta en el Maestro Gaudí encontramos una declaración decorativa con la misma morfología. Los desafiamos a encontrar proyectos -o partes de- con forma hexagonal, que los hay aunque no tanto como debiera. Mucha Suerte.Las imágenes fueron tomadas de la web y de Flickr, el autor de cada una figura en el nombre del archivo.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky.









"...Cambios de paradigma como la web son raros. Todavía estamos escribiendo libros, escribiendo diarios personales a mano, como lo hacían los monjes de la edad media. El teléfono permaneció intacto por un largo período de tiempo. Ahora, los teléfonos están en nuestros oídos en vez de estar en nuestros escritorios, pero el concepto es el mismo. Pese a increíbles novedades que experimentamos en los últimos años, uno debe recordar que, a gran escala, las cosas se transforman lentamente..."
Tim Berners-Lee (inventor de la World Wide Web)
Extracto del reportaje de Brian Hiatt publicado en la pag 114 del número del décimo aniversario de la revista Rolling Stone edición Argentina, un collage generacional imperdible.
Las imágenes de las obras de Viñoly y Koolhaas fueron tomadas de la web a modo ilustrativo y no pertenecen a la nota original.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky.












Días pasados, el maestro-arquitecto Alberto Campo Baeza nos envió desde tierras madrileñas el DVD-Exposición ‘7777’, dedicado a su prolífica obra, basado en los croquis e ideogramas que desbordan los cuadernos de apuntes.
Versión ordenada y renovada de la primera exposición ‘3333’ organizada por la Fundación COAM de la calle Piamonte de Madrid en el otoño del 2006, cada nota desnuda el universo de intenciones y preocupaciones del arquitecto en el arduo camino del desarrollo del proyecto. Estos garabatos sencillos y geniales logran la difícil tarea de expresar las ideas con la misma elegancia que caracteriza sus escritos.
En el paseo sin prisa y sin pausa, descubro una y otra vez la historia de la arquitectura en cada gesto. Puede ser la presencia del lápiz frente al papel imaginando una vivienda, pero uno percibe los templos del Egeo, la masa romana y la gravedad gótica. Y está la España mediterránea y sus gestos árabes, la síntesis de la articulación barroca y hasta una sala hipóstila egipcia. Están Le Corbusier y Mies. Aalto y Kahn. Todos aplauden. Todos se sienten comprendidos.
Campo Baeza proyecta con tonos de blanco. Con manchas de blanco. Hasta la sombra es blanca.
Es producto de una mente genial, volcada a la docencia mas noble que acompaña cada uno de sus actos.
¡Muchísimas Gracias, Alberto!
Hoy les dejamos el festín de un primer grupo de croquis. Editado por el arq. Martín Lisnovsky

Activity and Change, 1962
[An advocate of Fulleresque 're-think', expediency and expendability, Cedric Price (b 1934, Stone, Staffordshire) has few extant building to his name as a matter of principle. He favours non-architectural solutions to the accommodation of human activities and denigrates the limitations of permanent and monumental buildings. Price contributed to Archigram, in which this text appeared.]
An expendable aesthetic requires no flexibility in the artifact but must include time as an absolute factor.
Planned obsolescence is the order within such a discipline - shoes; motor cars; magazines.
The validity of such an aesthetic is only achieved if replacement is a factor of the overall design process, The mobile home presupposes a continuance of production of such units ...
In all such cases the artifact at any one time is complete in itself and the overall design problem requires a solution to the organization of such units- flowers in a bowl; caravans on a site.
In allowing for change, flexibility, it is essential that the variation provided does not impose a discipline which may only be valid at the time of design.
It is easier to allow for individual flexibility than organisational change - the expandable house; the multi-use of fixed volumes; the transportable controlled environment. The massing of living units in single complex [sic] presupposes the continuance of physically linked activity complexes ...
Physical forms as known are often the by-product of social, economic, technical conditions no longer relevant. Planning for activities must allow for change not only in content but in means of operation. Disciplines can only be based on foreseeable change and thereafter only order and not direction of change should be established.
Extraído de Peter Cook (ed), Archigram 2, Archigram (London), undated, unpaginated. © Cedric Price.
Extraído del libro: Charles Jencks.Theories and Manifestoes of Contemporary Architecture. Sussex 1997, Academy Editions
Cedric Price’s Fun Palace [artículo aparecido en la revista Domus en Enero de 2004]
It is possible to construct an anti-building?
Is it possible to be an anti-architect?
Cedric Price has shown that it is. He was present during the great changes that took place in English society in the 1960s and 1970s, and indeed played the role of the "anti-architect".
This is the definition used by Price to erase the traditional sense of the architectural discipline and, instead, sustain a form of constructing bound to the changing needs of society and individuals, attentive to technology, which pays the price of time and can, therefore, wear and disappear.
His celebrated project for a Fun Palace, a building serving leisure, conceived with the theatre director Joan Littlewood, was developed with repeated studies and variations between 1961 and 1972. The last building application, rejected, is dated 1974.
Fun Palace, Cedric Price's most celebrated work is both famous and famously misunderstood.
Whether characterized as a giant toy or as a building-sized transformable machine, the project's great interest for architect has always resided in its radical reliance on structure and technology. But Fun Palace explored issues, crossed boundaries, and attempted to address social and political issues that go far beyond the typical bounds of architecture. Above all, and in spite of its title, the project was absolutely serious, not at all the pie-in-sky fantasy that it is often described to be.
Buildings as seemingly diverse as Piano & Rogers' Centre Pompidou and Diller & Scofidio's Blur Building owe their existence to its example. Fun Palace is inspired by the egalitarian philosophy of 18th century English pleasure ground, such as Vauxhall and Ranelagh, with their sprawling spaces for strolling, amusement, and gossip. Cedric Price and his many collaborators developed and trasformed this model through the application of Cybernetic theory, avant-garde theatrical principles, up-to-the-minute technology, and a free-spirited, Monty Pythonesque sense of fun. Cedric Price and his client, the renowned theatre producer Joan Littlewood, proposed an educational and recreational centre in which users would actively participate, instead of passively receiving edutainment. Based on this programme, Cedric Price responded with an architectural solution that would have permitted the building itself to change in response to patrons' wishes. Attempt to realize the project dragged on for more than ten years, during which efforts to secure both a site and adequate financing failed in the face of church opposition and lack of political imagination.
Anti-buildings and anti-Architects
During a drive up to Cambridge in October 1961, the internationally renown British theatre director Joan Littlewood tells her new friend Cedric Price about her life-long dream. She envisages an alternative kind of social space, an experimental space where the public can freely interact in new
ways, endlessly stimulating their creativity and broadening their knowledge. As if in passing, she wonders whether architecture might play a role. Price, a 26 year old architect, doesn’t answer. But soon he quietly starts to design a space that radically challenges most traditional assumptions about architecture. Lacking floors, walls, or a roof, this huge “antibuilding” is a vast mechanism that allows arrays of different kinds of space to be suspended in any position and continuously adjusted, moved or removed according to the changing needs of up to 55,000 simultaneous visitors. The only fixed element is a grid of 75 steel towers that rises high up from a vast horizontal plinth and is straddled by a giant gantry crane
passing overhead. After 10 years, even this framework will go. Fun Palace is to be a celebration of the temporary, a huge machine dedicated to the transformative power of the ephemeral and unpredictable flow of creative forces. Price and Littlewood work on the project for over 5 years in a relentless yet unsuccessful campaign to get it built. The dream remains a dream, but so radical that architecture has yet to recover.
Fun Palace turned out to be a pivotal project of the twentieth-century, yet its reputation was established by a very small set of provocative images and manifesto-like statements. The architect was extremely reluctant to release any images, even to his client. The atmosphere of Cedric Price’s studio was
that of a secret laboratory--endlessly testing different possibilities in excruciating detail. Design was treated a form of research. It was not until mid-1964 that a few key images appeared and started to circulate in diverse architectural, art, theatre, and political magazines. The exhibition currently
at the CCA presents this set of public images in a traditional open gallery that acts as a kind of threshold to a more confined room dense with many of the unpublished documents from the architect’s archive, the private life of the studio finally coming to the surface. The intention is not to explain the project but to encourage the emergence and evolution of different explanations by giving a sense of what this particular archive feels like. As is true of any archive, there is more information displayed than can possibly be comprehended but also many gaps and uncertain traces. The archive is an array of intriguing puzzles. Each document can act as a vital clue, encouraging a different reading of the other documents. Each answers some questions yet raises new ones, deepening rather than removing the sense
of mystery. As in Fun Palace itself, visitors have to plot their own paths, construct their own stories, carry out their own research. The long-hidden documents from the Fun Palace archives reveal that the project was both more experimental and more practical than has been understood by even its most ardent admirers. Its unprecedented assault on social and architectural conventions was precisely detailed, tested, budgeted, and negotiated for. In addition to any architect’s usual accumulations of sketches, plans, working drawings, renderings and models, there is a vast array of charts, reports, questionnaires, comparative lists, theoretical statements, film-scripts, minutes of scientific committees,
punch cards, legal documents, fundraising brochures, statistics, diagrams of cybernetic circuits, newspaper clippings, electrical devices for generating random decisions, and so on. If Cedric Price was “Anti-Architect no. 1” ,as he called himself while working on Fun Palace, his way of destablilizing
architecture was just to go deeper and deeper into each of its most basic operations. Research became a weapon.
By obsessively trying to “reduce the range of my ignorance,” Cedric Price released a project so ambitious in its conceptual, technical, spatial, and social innovation that it still haunts us today. Instead of designing a building, he redesigned the figure of the architect.
Seleccionamos hoy dos artículos referidos al pensamiento de Cedric Price, uno de esos personajes que intuían un camino posible pero no tuvieron la oportunidad de hacerlo realidad, aunque si algunos de sus colegas. El primero es un escrito de su pluma que expone algunos conceptos aplicados en el Fun Palace, desarrollado en el segundo artículo extraído de la revista Domus. Es curioso que lo llame antiarquitectura, deberíamos plantearnos hoy que sería una antiarquitectura.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky