lunes, 9 de agosto de 2010

El Primer Loft Moderno: La Maison Dalsace (du Verre) de P.Chareau y B. Bijvoet


Pierre Chareau + Bernard Bijvoet. Maison du Verre (Maison Dalsace). París 1928-1932
Hoy cedemos nuestro espacio a un entusiasta grupo de estudiantes que, motivadas por el reciente "sin comentarios" entre esta vivienda y el Hotel Tassel (http://arquitecturamashistoria.blogspot.com/2010/07/sc-133-victor-horta-pierre-chareau-y-la.html) nos han preparado una breve introducción sobre las características generales del proyecto. Les agradecemos especialmente el envío del material.

Desde sus inicios profesionales, Pierre Chareau ha estadoen contacto con el diseño industrial. Durante su paso por las oficinas de Waring & Gillow, se introduce en el diseño mobiliario, de interiores y en encargos de renovación de teatros ligado con una particular clientela internacional; estos proyectos motivan su fascinación por el teatro, la música y las artes visuales que se ven reflejado en los elementos móviles característicos de sus diseños. En este período floreciente conoce al matrimonio Dalsace, quienes en el año 1927 le encargan el diseño de su vivienda, actualmente conocida como la “Maison du Verre”.

El terreno para la vivienda se eligió por su privilegiada ubicación en el barrio de Saint Germain, centro de la vida social e intelectual de la burguesía parisina de finales de los años 20. La casa se inserta en el patio interior de una manzana cerrada periféricamente, dividiendo el solar en dos partes (propio de la tipología del hotel francés): un patio anterior al cual se llega cruzando un portón y el jardín posterior, privado, que prolonga el espacio doméstico en oposición al carácter público del ingreso.

La imposibilidad de demoler el piso superior de la vivienda, debido a que la negación de la anciana que habitaba dicha residencia, determina la demolición solamente de los pisos inferiores, su reemplazo por una estructura portante con perfiles doble T y la inserción de un interior dinámico de triple altura. La fachada de bloques de vidrio agrega a la flexibilidad espacial el gran ingreso de luz que baña todos los rincones; los espacios son definidos por paneles delgados, equipamiento mobiliario, e incluso mecanismos pivotantes.

El encargo de la familia Dalsace consistía en un programa compuesto por el consultorio del Dr. Dalsace y la vivienda familiar. En planta baja se ubica la actividad profesional: uno de los programas mas afines con la modernidad, por estar relacionado con la necesidad de limpieza, la estricta funcionalidad, y por estar equipado por maquinas de vanguardia. Había una entrada común para los habitantes de la casa y para los pacientes, pero ya en el interior, la escalera principal con paneles abatibles, modificaba el recorrido según el uso.
La segunda planta albergaba las funciones públicas de la vida de los Dalsace; allí se encontraba el salón principal con una Gran Sala de doble altura donde se celebraban pequeños conciertos domésticos. En la parte trasera, con visuales al jardín se encontraba un pequeño invernadero y un salón de menor tamaño.
La tercer planta comprende los dormitorios, todos ventilando a una terraza posterior. La circulación de acceso a los dormitorios balconea al salón principal, por intermedio de una biblioteca que cumple un segundo rol de seguridad.
Por último, las áreas de servicio se resuelven con un volumen lateral en el patio de acceso, incluyendo la cocina y las dependencias para los empleados. Se colocan junto a la medianera los servicios rígidos -los servicios permanentes-, mientras que el resto del programa se va desarrollando en paneles y cerramientos de mecanismos móviles que otorgan diversidad y sorpresa.

Pierre Chareau se introdujo gracias a la familia Dalsace dentro del mundo del teatro. Logra relacionar su fascinación por las escenografías teatrales con la arquitectura japonesa, conformando bandejas que flotan entre la estructura y las medianeras y alcanzado una dinámica calidad espacial a través de un recorrido fluido bañado en todos sus puntos de luz natural.

Pierre y Bernard continúan con la Maison du Verre la problemática de vivienda urbana entre medianeras, liberando el programa con los sistemas de cerramiento y de estructura, e incorporando una ingeniería de detalle típicas de un ebanista. El diseño pormenorizado da como resultado un carácter particular, que preanuncia las enormes posibilidades de la arquitectura con materiales vistos frente al por entonces “moderno” estuco pintado de blanco que había dominado la década del 20.

Andrea Carnero; Sofia Forti; Ines Belen Martin; Daniela Stocco





Editado por el arq. Martín Lisnovsky

sábado, 7 de agosto de 2010

DANGER, DANGER!!! Arquitectos en el Espacio!!! (El Juego de los 2 Espejos)



Como si no fuéramos suficientes en el Espacio Exterior...llegaron los Arquitectos!!!
En un intermezzo lúdico de nuestra labor cotidiana, nos entretuvimos con recortes de fotografías que estaban por aquí (usadas recientemente en el blog) y las espejamos doblemente en los programas tipo Photoshop. El resultado, una simpática referencia a lo que nuestros amigos talentosos y famosos podrían realizar para "estilizar" las estaciones y naves espaciales. Primero los ingenieros logran que los insulsos tachos gigantes viajen y se sostengan por allí, luego aparecemos nosotros y sumamos elegancia, emoción y euritmia. Las Guerras de las Galaxias ya no serán lo que fueron...
Editado por el arq. Martín Lisnovsky





miércoles, 4 de agosto de 2010

SC 134: Zaha Estiliza un Cráneo de Brachiosuarus con una Red Arácnida


1- Zaha Hadid. Abu Dhabi Performing Arts Centre
2- Cráneo de un Brachiosaurus (un grandote bueno en el parque Jurásico)
Luego de tantos meses de observarlo, no puedo dejar de relacionar la obra de Zaha a la cual ya hicimos referencia en innumerables ocasiones (http://arquitecturamashistoria.blogspot.com/2008/01/la-precolonizacin-de-marte-se-mide-en.html) con un cráneo, como si fuera estilizado por una sugestiva red arácnida. Los proyectos óseos de Calatrava parecen tranquilitos al lado de la magia de la mejor arquitecta mujer de la historia, y la gran proyectista de la última década. Esperamos con entusiasmo que se pueda hacer realidad pronto
.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky

lunes, 2 de agosto de 2010

Un Paseo por la Cultura del Nilo. Parte 2: EL Egiptólogo de Christian Jacq


"...Con el calor del mediodía, bajo un sol resplandeciente, navegábamos hacia Asuán. El paisaje cambiaba, se suavizaba. Palmeras, sicómoros, acacias, tamariscos, bosquecillos verdes alegraban las orillas. Aquí y allá, las manchas blancas formadas por unas pequeñas mezquitas coronadas con una cúpula o un minarete. Las aldeas eran más ricas, más risueñas. Los alrededores de Asuán marcaron la entrada en un nuevo mundo. El granito sucedió a la arenisca. La población que vemos agitarse es una mezcla de fellahs, turcos, bicharis, nubios, abisinios, sudaneses. Los tenderetes de los mercados están cubiertos de colmillos de elefante, dátiles, pieles de felinos, especias, productos exóticos. Al fondo del paisaje, el Nilo parece cortado por una cortina de árboles, rocas desnudas, colinas áridas que hacen creer que Egipto acaba ahí y que las fuentes del río están muy cerca..."

"...La primera sala está sostenida por ocho pilares a los cuales están adosados otros tantos colosos de treinta pies cada uno, representando a Ramsés el Grande; en las paredes, una hilera de grandes bajorrelieves históricos relativos a las conquistas del faraón en África; una escena representa su carro triunfal, acompañado de grupos de prisioneros nubios y negros de tamaño natural, lo cual ofrece una composición muy hermosa y de gran efecto. Las demás salas, y hay dieciséis, tienen abundantes bajorrelieves religiosos, que ofrecen particularidades muy curiosas...Todo es colosal aquí, sin exceptuar los trabajos que hemos emprendido, cuyo resultado se merecerá la atención pública. Los que conocen el lugar saben lo difícil que resulta dibujar un solo jeroglífico en el gran templo. Pero ¿quién podría hablar de trabajo ante tales esplendores? Ya no sentía cansancio ni dolor. Subido a una escalera, copiaba los textos, tomaba huellas, cotejaba varias veces con el original. Los textos serían puestos luego en unos dibujos debidamente preparados para evitar cualquier error..."

"...La impresión producida era fascinante. Aridez, rocas cortadas a cuchillo, montañas en plena descomposición ofreciendo casi todas unas anchas grietas ocasionadas por el calor extremo o por desprendimientos internos, y cuyas cimas redondeadas están sembradas de bandas negras, como si estuvieran quemadas parcialmente. Ningún animal viviente frecuenta este valle de muerte. No hablo de las moscas, los zorros, los lobos y las hienas, porque fue nuestra estancia en la casa de Ramsés y el olor de nuestra cocina lo que atrajo a estas cuatro especies hambrientas. Al entrar en la parte más lejana del valle, por una estrecha abertura hecha por la mano del hombre, y ofreciendo todavía algunos ligeros restos de esculturas egipcias, pronto se ven al pie de las montañas, o en las pendientes, unas puertas cuadradas, la mayoría obstruidas, y a las que hay que acercarse para descifrar la decoración. Estas puertas, que se parecen todas, dan acceso a las tumbas. Cada una tiene la suya, pues antaño ninguna comunicaba con otra. Estaban aisladas; son los buscadores de tesoros, antiguos o modernos, los que han establecido unas comunicaciones forzadas..."

Fragmentos del libro de Christian Jacq, El Egiptólogo, 1987
Fotografías de Agustín Iuri. Editado por el arq. Martín Lisnovsky

domingo, 1 de agosto de 2010

Un Paseo por la Cultura del Nilo. Parte 1: Junto al Aleph de Jorge L. Borges


"...En el ámbito de la Tierra hay formas antiguas, formas incorruptibles y eternas; cualquiera de ella podía ser el símbolo buscado. Una montaña podía ser la palabra de dios, o un río o el imperio o la configuración de los astros. Pero en el curso de los siglos, las montañas se allanan y el camino de un río suele desviarse y los imperios conocen mutaciones y estragos y la figura de los astros varía. En el firmamento hay mudanza. La montaña y la estrella son individuos y los individuos caducan. Busqué algo más tenaz, más invulnerable. Pensé en las generaciones de los cereales, de los pastos, de los pájaros, de los hombres. Quizás en mi cara estuviera escrita la magia, quizás yo mismo fuera el fin de mi busca... "

"No diré las fatigas de mi labor. Más de una vez grité a la bóveda que era imposible descifrar aquel texto. Gradualmente, el enigma concreto que me atareaba me inquietó menos que el enigma genérico de una sentencia escrita por un dios. ¿Qué tipo de sentencia (me pregunté) construirá una mente absoluta? Consideré que aun en los lenguajes humanos no hay proposición que no implique el universo entero; decir el tigre es decir los tigres que lo engendraron, los ciervos y tortugas que devoró, el pasto de que se alimentaron los ciervos, la tierra que fue madre del pasto, el cielo que dio luz a la tierra. Consideré que en el lenguaje de un dios, toda palabra enunciaría esa infinita concatenación de los hechos, y no de un modo implícito, sino explícito, y no de un modo progresivo, sino inmediato. Con el tiempo, la noción de una sentencia divina parecióme pueril o blasfematoria. Un dios, reflexioné, sólo debe decir una palabra y en esa palabra la plenitud. Ninguna voz articulada por él puede ser inferior al universo o menos que la suma del tiempo. Sombras o simulacros de esa voz que equivale a un lenguaje y cuanto puede comprender un lenguaje, son las ambiciosas y pobres voces humanas, todo, mundo, universo..."

"...Un hombre se confunde, gradualmente con la forma de su destino; un hombre es, a la larga, sus circunstancias. Más que un descifrador o un vengador, más que un sacerdote del dios, yo era un encarcelado. Del incansable laberinto de sueños yo regresé como a mi casa a la dura prisión. Bendije su humedad, bendije su tigre, bendije el agujero de luz, bendije mi viejo cuerpo doliente, bendije la tiniebla y la piedra..."

"...hay quien ha visto a Dios en un resplandor, hay quien lo ha percibido en una espada o en los círculos de una rosa. Yo vi una Rueda altísima, que no estaba delante de mis ojos, ni detrás, ni a los lados, sino en todas partes, a un tiempo. Esa Rueda estaba hecha de agua, pero también de fuego, y era (aunque se veía el borde) infinita. Entretejidas, la formaban todas las cosas que serán, que son y que fueron, y yo era una de las hebras de esa trama total, y Pedro de Alvarado, que me dio tormento, era otra. Ahí estaban las causas y los efectos y me bastaba ver esa Rueda para entenderlo todo, sin fin. ¡Oh, dicha de entender, mayor que la de imaginar o la de sentir! Vi el universo y vi los íntimos designios del universo. Vi los orígenes que narra el Libro del Común. Vi las muchas montañas que surgieron del agua, vi los primeros hombres de palo, vi las tinajas que se volvieron contra los hombres, vi los perros que les destrozaron las caras. Vi el dios sin cara que hay detrás de los dioses. Vi infinitos procesos que formaban una sola felicidad y, entendiéndolo todo, alcancé también a entender la escritura del tigre..."

Fragmentos de: Jorge Luis Borges. La Escritura del Dios, cuento de "El Aleph", 1949
Fotografías de Agustín Iuri (ayudante H1 de la cátedra), a quien agradecemos muy especialmente la calidad y el envío de las mismas. Editado por el arq. Martín Lisnovsky.

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