
“…Hubo siglos en que los griegos se encontraban ante un peligro similar al que hoy tenemos que afrontar, el peligro de perecer por la inundación de lo ajeno y del pasado, de perecer por la «historia». Ellos nunca vivieron en orgulloso aislamiento; su cultura, por el contrario, fue durante largo tiempo un caos de formas y de concepciones extranjeras, semíticas, babilónicas, lidias y egipcias, y su religión una verdadera lucha de dioses de todo Oriente; igual que la «cultura alemana» y la religión son un caos lleno de luchas internas, de todo lo extranjero y de todo lo pasado. Y, sin embargo, la cultura helenística no fue un agregado, gracias a aquella sentencia de Apolo. Los griegos aprendieron poco a poco a organizar el caos, concentrándose, de acuerdo con las enseñanzas délficas, en sí mismos, es decir, en sus verdaderas necesidades, olvidando las necesidades aparentes. Así entraron de nuevo en posesión de sí mismos. No permanecieron largo tiempo como los herederos sobrecargados y epígonos de todo Oriente. Llegaron a ser, tras dura lucha contra sí mismos, con la interpretación práctica de aquella sentencia de Apolo, los más felices enriquecedores e incrementadores del tesoro heredado y los precursores y modelos de todos los pueblos civilizados del futuro.
He aquí un símbolo para todos nosotros: cada uno tiene que organizar el caos que tiene es sí, concentrándose en sus verdaderas necesidades. Su sinceridad, su carácter fuerte y verídico, se opondrá algún día a que todo se reduzca siempre a repetir, aprender, imitar; empezará entonces a comprender que la cultura puede ser otra cosa que decoración de la vida, lo cual, en el fondo, no sería otra cosa que fingimiento e hipocresía, pues todo ornamento oculta aquello que adorna. Así se revelará ante él el concepto griego de cultura -en contraposición al romano-, de cultura como una nueva y mejorada physis, sin interior y exterior, sin simulación y convencionalismo, de cultura como unanimidad entre vida, pensamiento, apariencia y voluntad. Así aprenderá, por propia experiencia, que la fuerza superior de la naturaleza moral es lo que permitió a los griegos la victoria sobre todas las otras culturas, y que todo incremento de la veracidad tiene que ser también una necesaria exigencia de la cultura verdadera, aunque esta veracidad pueda, a veces, perjudicar seriamente a la «culturalidad» que hoy goza de estima general y pueda contribuir a la caída de toda una cultura decorativa.”
Extracto de:
NIETZSCHE, Friedrich: Sobre utilidad y perjuicio de la historia para la vida (Consideraciones intempestivas, libro segundo, 1874), Buenos Aires 1949.
Seleccionado por el Profesor Dr. Joaquín Medina Warmburg (TU Kaiserslautern, Alemania), para el cierre del seminario dictado en el área de Posgrado de la FADU/UBA: "Historia, Modernidad e Historicismos modernos. 1-Clasicismos modernos"
Fotografías de la arq. Virginia Bottini

“…Pero sería injusto desconocer que en una parte de su trabajo Williams también trató de responder al complejo problema de la oposición permanencia/fugacidad que alimenta la búsqueda miesiana. Sus estructuras paraboloides en hormigón armado fueron concebidas precisamente como cubiertas, pero sobre todo como organizadores espaciales neutros, capaces teóricamente de albergar, como en el caso de los objetos miesianos, todo tipo de funciones. Y es en esta similitud donde la investigación estructural y formal de Williams se separa al mismo tiempo de otras investigaciones del mismo tipo llevadas a cabo a la vez por figuras como Candela o Nervi…”
Extracto de Jorge Liernur. Trazas de Futuro. Episodios de la cultura arquitectónica de la modernidad en América Latina. Santa Fe, 2008, Universidad del Litoral . Capítulo 11. Menos es mísero. Notas sobre la recepción de la Arquitectura de Mies van der Rohe en América Latina.
Fotografías correspondientes a la Fábrica en Córdoba (1962) de Amancio Williams y la Neue Nationalgalerie (1962-1968) de Mies van der Rohe en Berlín
Seleccionado por los arq. Flavia Racconto, Diego Marciano y Martín Lisnovsky