lunes 8 de febrero de 2010

Un Lugar en el Mundo: San Martin de los Andes, Argentina, parte 1



Fotografias de Paula Barg. Agradecemos muy especialmente la valiosa colaboracion que nos permite disfrutar de uno de los paisajes mas idilicosde la Republica Argentina. En el proximo articulo, la segunda parte.
Editado por el arq. Martin Lisnovsky

sábado 6 de febrero de 2010

Antiguas Maldiciones y la Redención Divina: Borges y Judas. Tomás Eloy Martínez


Desde principios de Octubre, cuando salió publicado en el diario porteño "La Nación", que tengo guardado el artículo para subir al blog. Como pocos escritos del 2009, el que hoy compatimos ha generado cuantiosos debates entre amigos y colegas, y lo he discutido con personas de un muy amplio espectro religioso, político y cultural. Siempre, las charlas me han dejado pensando, y eso es lo que siempre he valorado -al margen de opiniones- en los libros y textos de Tomás Eloy Martínez. Su fallecimiento hace pocos días ha transformado esta invitación en nuestro pequeño recuerdo, que oficia también de homenaje a su trabajo.

"Hace dos mil años, y aun algunos siglos después, la religión era una pasión absorbente y avasalladora. Estaba en juego algo mucho más trascendental que la supremacía de los apóstoles depositarios de la doctrina, que habían escuchado las enseñanzas del Maestro después de la Resurrección, cuando Jesús ya se había desprendido de su cuerpo mortal y su alma estaba en relación directa con Dios.
Para las primeras pequeñas comunidades cristianas eran intolerables las desviaciones heréticas que se expandían entonces velozmente en el territorio de Palestina y las tierras adyacentes. Simonianos, ebionitas y nazarenos no tardaron en ser aplastados. El fuego de la piedad era aplacado por rencillas incesantes. Aunque la memoria de la pasión y muerte de Cristo era el lazo que unía a todos los fieles, había pasado menos de un siglo desde la crucifixión y las disputas no tenían fin. Se discutía sobre el perdón de los pecados, sobre la virginidad de María, sobre la salvación o la perdición del alma inmortal y sobre el significado oculto de las palabras de Jesús, que, en definitiva, eran revelaciones de Dios. La autoridad de las profecías de la Biblia hebrea disiparon muchas de las dudas. Miles de cristianos iban a la guerra y sucumbían para imponer la idea de que Jesús era una encarnación humana de Dios y para negar o afirmar que Dios era uno y trino. En cada soldado había un teólogo. Cada capitán defendía un dogma que se declaraba el único verdadero y consideraba que las otras creencias eran blasfemias o herejías que debían ser castigadas con la muerte. En el siglo II, la cristiandad distaba de ser unánime. Se dividía en facciones enemigas, cada una de las cuales apoyaba sus creencias en cinco o más evangelios. Todos ellos se presentaban como los únicos intérpretes fieles de las enseñanzas de Jesús. Las luchas implacables se prolongaron durante siglos. A fines de la cuarta centuria, un grupo al que se conoció después como los protoortodoxos impuso una voz única. Si bien se aceptó que sólo cuatro evangelios formarían el cuerpo central de la doctrina, durante muchos años más esos textos fueron sometidos a supresiones y correcciones para eliminar anacronismos y contradicciones. Los evangelios canónicos fueron escritos entre 65 y cien años después de la crucifixión. Se supone que el primero fue el de Marcos, y que Mateo y Lucas completaron los suyos hacia esa época. Los cuatro cuentan, con pocas variantes, las mismas historias sobre la vida, las enseñanzas y la pasión de Jesús. En los cuatro, la figura de Judas, el apóstol traidor, es estigmatizada cada vez con más énfasis. Juan, el último de los cuatro, no puede ocultar la cólera que le produce el delator. Lo describe aferrado a la bolsa del dinero, marchándose furtivamente de la Cena hacia su castigo infernal. Fuera del canon quedaron los relatos de evangelistas como Santiago, Bartolomé, Felipe, Tomás y Pedro. Se los consideraba apócrifos, palabra que en los primeros tiempos de la Iglesia significaba secretos u ocultos. Todos coincidían en señalar que, sin la traición de Judas Iscariote, sin los latigazos, sin la corona de espinas y la muerte en la cruz, la Redención no habría sido posible. Con esos actos se cumplían las Escrituras, en las que también se anticipa que el traidor va a recibir treinta monedas de plata. La sombra satánica de Judas se arraigó a tal punto en la imaginación de la cristiandad que la iconografía medieval y la renacentista lo representan con la mirada huidiza, apartándose de la mesa de la Ultima Cena, separado de los otros apóstoles y aferrando la bolsa con el pago ignominioso por su crimen. En el último canto de la Commedia , Dante lo describe desgarrado por los dientes de Satanás en el círculo más hondo del infierno y, para artistas como Caravaggio y Leonardo, la fealdad de su cara y la hipocresía de su expresión fueron un reflejo de las tinieblas de su alma. Como todos los educados en la cultura de la Iglesia de Roma, recuerdo haber leído con incrédulo asombro las Tres versiones de Judas, que Borges publicó en 1944. Es uno de los cuentos de su libro Ficciones . Allí Borges atribuye al teólogo escandinavo Nils Runeberg el descubrimiento de un Judas distinto del de los cuatro evangelios. Runeberg observa que el beso de Judas para marcar a su Maestro es un acto superfluo, por no decir inútil. No había por qué identificar a un Rabbi que predicaba con frecuencia en la sinagoga y obraba milagros ante millares de hombres. Pero, como bien señala Borges, "suponer un error en las Escrituras es intolerable". La traición de Judas, por lo tanto, dista de ser casual, y debe leerse como uno de los actos más misteriosos en la economía de la Redención. Judas es el único de los apóstoles que intuye la divinidad de Jesús. Se rebajó a cometer la peor de las infamias sólo para que el Verbo se hiciera carne en la cruz y salvara a la humanidad. Para un joven de veinte años, los que yo tenía entonces, era una audacia, casi un escándalo, leer que el Supremo Mal se transformaba, por un malabarismo de la inteligencia, en un camino necesario para el Supremo Bien. Comenté ese estupor con algunos predicadores de mi provincia. Todos ellos coincidieron en que la tesis de Borges, creada con las armas de la razón, debía mantenerse en extremo secreto. Si por azar salía a la luz, era preciso refutarla de inmediato con las armas de la fe. En 1978, un grupo de campesinos que buscaba tesoros enterrados en las cuevas del Egipto Medio descubrió algo mucho más valioso que el oro. Eran los libros del que más tarde sería conocido como Códice Tchacos, compuestos por un grupo de cristianos gnósticos que valoraban el conocimiento como camino esencial para llegar a Dios. Restaurar esos textos, poner un orden mínimo en el complejo rompecabezas, exigió una década de paciencia. Los papiros, resecos por la falta de cuidado, eran una parva de fragmentos minúsculos, ennegrecidos, casi ilegibles. Entre esos desechos estaba el Evangelio de Judas. Después de que National Geographic lanzó una primera edición en inglés, fue traducido a todas las lenguas occidentales. Que el Evangelio de Judas haya sobrevivido a tantas negligencias y saqueos de los mercaderes es un prodigio. Más asombroso aún es que coincida casi letra por letra con las especulaciones de Borges. ¿Cómo pudo el autor de Ficciones adelantarse cuatro décadas a las revelaciones de un relato que, en 1944, no sólo era desconocido, sino que a la vez no estaba en la imaginación de nadie? ¿Cómo, además, fue capaz de hilar tan fino en la vislumbre de un problema teológico extremadamente complejo? Una respuesta posible es que Borges, lector atento como ninguno, pudo haber conocido, en la edición de Cambridge, los volúmenes de Adversus haereses , una minuciosa refutación de todas las herejías escrita por el obispo Ireneo de Lyon, quien, por supuesto, menciona el texto de Judas. Según los gnósticos, que recibían su inspiración del apóstol infiel, el problema fundamental de la vida humana no es el pecado, sino la ignorancia. El único camino válido para llegar a Dios es el del conocimiento, no el de la fe, que es propia de los hombres simples y primitivos. En el Evangelio de Judas, el apóstol se acerca a Jesús, quien lo instruye en el Gran Secreto. El Maestro no es un simple mortal. Procede de un mundo superior, situado más allá de toda comprensión. El cuerpo de Jesús no tiene una apariencia única, sino que adopta distintas formas, a voluntad. Para regresar al mundo perfecto del Espíritu, Jesús debe morir. Judas hará lo necesario para ayudar a Jesús en su tránsito a la eternidad. Al conocer el Secreto, Judas es el único discípulo que sabe. Está unido al Maestro no por las simplicidades de la fe sino por la firmeza del conocimiento. Dios es un infinito tan sublime que ninguna palabra puede describirlo. Hasta la palabra Dios es insuficiente e inadecuada para designar la Deidad. Desde el siglo IV, el nombre de Judas quedó ligado a "judío" y "judaísmo". Se lo presentaba como el judío malvado que, con su beso traidor, había desatado los tormentos del Gólgota. Su paso fugaz por el Nuevo Testamento enciende las llamas de un antisemitismo que se prolongará por más de mil novecientos años. Susan Gubar, profesora de la Universidad de Indiana y autora de una excelente biografía de Judas, cree que la imagen del apóstol traidor y codicioso, repetida incansablemente durante centurias, fue el antecedente que permitió a los nazis justificar el exterminio de los judíos, a tal punto que, según Gubar, Judas fue para ellos "la musa del Holocausto". Borges no aprueba ni justifica las herejías, aunque su relato, al enumerar las blasfemias, las reproduce sin censuras. Con clarividencia, advierte que sobre Judas convergen antiguas maldiciones divinas y se lamenta porque esas maldiciones, que deberían haber servido para glorificar la Redención, oscurecieron la santidad de su sentido."
Antiguas maldiciones y la redención divina: Borges y Judas"
Tomás Eloy Martínez. Diario LA NACION. Sábado 3 de octubre de 2009

jueves 4 de febrero de 2010

Equilibrio: Royal College of Physicians en Londres, por Sir Denys Lasdun




Equilibrio. Esa es mi palabra para la deliciosa sede del Royal College of Physicians, proyectado y construído por Sir Denys Lasdun entre 1960 y 1964. Equilibrio entre la superficie del programa y la del solar. Equilibrio entre los volúmenes creados y los edificios vecinos. Equilibrio entre la personalidad del proyecto y su armonía en el paisaje. Equilibrio de texturas y colores. Equilibrio de espacios dinámicos y cuartos clásicos. Equilibrio entre el pasado y el futuro. Equilibrio entre la proporción de vanos , las buñas y la proporción de los esbeltos tabiques. Equilibrio entre los carácteres disímiles de cada fachada. Equilibrio entre el sutil detalles y el gran gesto. Un gran ejemplo de Infill urbano, muy propio de los 60 y de la mano de nuestro amigo Lasdun, convertido en un clásico del turismo arqui y de los cursos de diseño e historia de nuestra facultad. Equilibrio entre una proposición jugada sin exageraciones ni morfologías retorcidas. Ese mismo equilibrio que representan los dos tabiques centrales de la fachada, cuidando de no balancearse para ningún costado.
Fotografías de evan chakroff, Iqbal Aalam, Brix71, Keithp66, Mariana Santana, Pixelhut, Clogette y Florencia Zungri. Editado por el arq. Martín Lisnovsky

domingo 31 de enero de 2010

SC 118: Ginzburg se Inspira en Max Berg para Honrar a los Soviets de Lenin


1- Max Berg. Breslau (hoy Wroclaw, Polonia). Pabellón del Centenario, 1911-1913
2- Moisei Ginzburg. Propuesta para el Palacio de los Soviets. 1931

El Concurso para el "Palacio de los Soviets" fue ganado por Boris Iofan. Muchos de los proyectos que intentaron -sin suerte- el éxito son merecedores de nuestra atención. Uno de ellos, realizado por Ginzburg con Gassenpflug y Lisagor, tiene un carácter demasiado contemporáneo para tener ya 80 años. Más cercano a los mundos de Star Wars que a la cultura soviética del 30 que la cobijaba, podría hoy ser presentada por Koolhaas y sus OMA sin sorprender (y de hecho lo hicieron a orillas de los 90). Pero lo que nos llama la atención son los referentes que pudieran haber tenido los arquitectos por esos días, y sin dudas pocos espacios interiores llamaron tanto la atención como el magnífico y colosal Pabellón del Centenario de Max Berg. Realizado con estructura de Hormigón Armado a comienzos de la década del 10 -esto es mientras Loos hacía su Casa Steiner o Le Corbusier viajaba por Oriente-, logra conmover por personalidad y escala inclusive más que la mayoría de las Estaciones y Puentes realizados en Hierro. Si bien desde el exterior mira más al pasado que al futuro, desnudando su estructura y cubriéndola con una piel de vidrio modulada a lo Pelli, estaríamos muy cerca de la idea de Moisei. Demasiados adelantados a su tiempo, El Berg real y el Guinzburg dibujado merecen nuestro aplauso.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky



viernes 29 de enero de 2010

When We Were Kings: Alí vs Foreman en el Zaire, Épica y Estrategia






¿Podrá algún día la ficción superar ésta realidad? ¿Se combinarán cuantiosos factores políticos, sociales, deportivos, en una historia tan increíble y tan real? El documental publicado en 1996 sobre la pelea que enfrentó a George Foreman y Muhammad Alí en el Zaire en 1974 logra captar la esencia de uno de los momento más importantes en la historia del deporte. Ni siquiera la ficción de Michael Mann (Alí, 2002) logra orillar la emoción que provocan los protagonistas originales del relato. Foreman era el campeón de los pesos pesados, imbatible. Alí un campeón de gran carisma y guapeza pero con bastante menor potencia, buscando nuevamente la gloria. Mobutu un presidente del continente africano que ve la oportunidad política de lucirse frente al mundo. Don King, un inescrupuloso empresario que ya utilizaba mujeres para dominar a los boxeadores y a sus economías. Angelo Dundee, el estratega que logra elásticas las reglas del deporte. Un calor inhumano. Un show para honrar la raza con BB King y James Brown. Un documental que ayuda a no olvidar y más aún, a comprender la épica de la historia. Un juego de ajedrez donde la mente le gana a la fuerza. Foreman, el imbatible, se cansó de pegar, y Alí, que ya tenía todo Africa a su favor, logro lo imposible. Ser el más grande también le costó secuelas físicas que nunca pudo superar. No recuerdo historia con tantos ingredientes y tan real como lo muestra el director Leon Gast. Ni 3D, ni Imax, ni Cinemascope. La Historia, en uno de sus mejores momentos. No cometan la locura de perdérsela.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky



jueves 28 de enero de 2010

Wladimiro Acosta: Un Moderno en la Argentina de los Treinta


“La nueva vivienda viene a ser no sólo una máquina de vivir sino también un aparato biológico que sirve a las necesidades del cuerpo y del espíritu… construir es la organización consciente de los procesos de la vida… Para ello hay que poner consideración atenta a las tensiones de los individuos, los sexos, la vecindad, la comunidad, así como las relaciones geofísicas”
…”La ciudad tiende … fatalmente a convertirse en un medio artificial , ajeno al paisaje y la vida natural, sumergido en una atmósfera densa, un campo de energías mecánicas y nerviosas que sin tener coordinación alguna obran una contra la otra; chocan, se aniquilan, en el cual el habitante asiste inerme a su propio despojo y ruina física y espiritual. Este caos y despilfarro disminuye la acción útil de los esfuerzos del hombre, aumenta su desgaste vital y agudiza su lucha por la vida que, a esta altura d ela civilización, ya no constituye una necesidad biológica… sino la directa consecuencia de la anarquía y la arbitrariedad del sistema actual de producción y distribución…La mecanización de la industria y el sistema capitalista cristalizan este proceso (antagonismo ciudad campo) condenando a los habitantes a una desviación patológica del tipo humano normal a partir de la participación no igualitaria en el trabajo y el producto social…”
Fragmento del escrito de WA publicado en:
Wladimiro Acosta. Proyectos y Obras en Santa Fe

Texto de Ana María Rigotti. Del catálogo “Wladimiro Acosta, 1900/1967”.
Homenaje realizado en la FADU-UBA, Noviembre 1987
Incluído en el libro: Arnoldo Gaite. Wladimiro Acosta. Buenos Aires, 2007, Helios + Nobuko

martes 26 de enero de 2010

Mercedes Benz Museum en Stuttgart, UN Studio y los Encofrados Siglo XXI



Esta parece ser la segunda generación de la era digital, en lo que a sistemas de construcción se refiere. Muy lejos quedó nuestro amigo Mendelsohn fracasando el intento con hormigón de esa escultural torre Einstein con encofrados tradicionales. Luego de una primera generación, donde recordamos los esfuerzos de Frank Gehry por diseñar y construir el Guggenheim y el romántico Ginger & Fred a orillas del Moldava, en el centro de Praga, con información en 3D directa al fabricante de vidrios.
Ahora, el desafío de la Ingeniería es traer a la realidad los sueños digitales de arquitecturas desafiantes de gravedad y de la vista. Allí percibimos los sistemas de encofrados pensados para edificios basados en la repetición de un esquema, combinados con artesanías desarrolladas a partir de software y reconocimiento de base de datos de las piezas estructurales.
Cuatro edificios componen el conjunto del Museo (Museum, Technology Centre, Parking Facilities, Connecting), 48 metros de altura para los 45.000m3 de hormigón más complejos de la década. La Rampa Mythos, torcionada y cortada en gajos, fue uno de los grandes desafíos. Si la admiración por el edificio nos era elocuente, más aún con las imágenes de sus etapas de construcción. Acá, como decíamos hace tiempo, Monge agoniza. No tiene sentido un corte, salvo por el valor esquemático. La complejidad tridimensional fue pasada vectorialmente a PERI Alemania y desde allí se fueron resolviendo los diversos sectores. Siempre pensando en 3D. Como siempre en la historia, la más alta tecnología requiere de un feliz matrimonio con la más tradicional artesanía. Niveles de calidad en todo el proceso de Diseño y de Construcción, con un lenguaje común. Para entusiasmarse un poco con la realidad, después de tanto dibujito.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky
(agradecemos el envío del material por la empresa PERI Argentina)

domingo 24 de enero de 2010

SC 117: Tecnología para Soñadores: Domino de Le Corbusier y UN Studio con PERI


1- Le Corbusier + Pierre Jeanneret, 1914, Estructura Domino.
2- UN Studio, 2001-2006, Museo Mercedes Benz en Stuttgart.
La síntesis conceptual y morfológica de los primeros modernos permitió comprender la versatilidad del sistema y las posibilidades de desarrollo, en el prototipo y en el proyecto original. La tecnología nos permite hoy otro tipo de sistemas, que logran moldear las complejísimas esculturas creadas por el hombre. La inteligencia en el proyecto es contruída con una inteligencia de ingeniería no menor. La Exhuberancia Morfológica logra estar dentro de los sistemas de producción.
Más sobre el desarrollo de los encofrados PERI en el Museo de Stuttgart, en la próxima entrega.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky
Agradecemos especialmente el material enviado por la empresa PERI.


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