
Hemos mencionado, en oportunidades recientes, líneas en común entre el diseño del Art Nouveau-Modernismo y algunos caminos de la actualidad. Una figura enlaza ambos mundos en forma directa, demostrando la validez y actualidad de aquellas enseñanzas, y alejando su imagen de simple eco decorativo. Como adelanto del próximo libro recomendado, un breve texto donde el maestro Jean nos recuerda los primeros años junto a su padre Victor y las enseñanzas de la Escuela de Nancy.EL OBRERO FORJADOR [extracto]
Sólo soy un obrero. En el fondo, partí de ahí, y pienso que todo lo que he hecho en la vida, lo he hecho muy sencillamente, sin plantearme preguntas demasiado profundas.
Nací en París, pero mis padres regresaron enseguida a Nancy. Era la época de la creación de la École de Nancy. Mi padre [Victor Prouvé] era pintor, además de un artesano excepcional. Era de los que asocian instantáneamente el pensamiento con la acción manual. Ya desde muy pequeño, digamos a los cinco o seis años, vivía la actividad de la escuela. A la salida del colegio iba al taller de mi padre y allí me encontraba con todos los miembros de la École de Nancy. Era algo excepcional y hoy en día seguiría siéndolo. Mi padre era muy amigo de Émile Gallé, el maestro vidriero y fundador de la escuela, de quien yo era ahijado. Mi padre sucedió a Gallé como líder del movimiento artístico preconizado en la École de Nancy cuando éste murió en 1904.
Todos ellos veneraban el mundo obrero y preconizaban una estrecha colaboración entre industriales, artistas y artesanos. Eran revolucionarios en todos los sentidos, principalmente desde la producción industrial en serie. Socialistas antes de tiempo. Su idea era que todos los objetos tenían que ser de calidad, que toda arquitectura debía ser de su época. Su regla principal, cuya aplicación ha sido mi desvelo, era la siguiente: “El hombre está en la tierra para crear”. Es decir, no copiar jamás, no plagiar jamás, mirar siempre hacia el futuro en todas las cosas… Se trataba de una regla absoluta.
Consideraban que ello no era posible sin un importante bagaje cultural, sin un conocimiento total del pasado. Cuando se crea, se debe saber lo que se ha hecho hasta el momento. Una época, y el modo de pensar de cada época es distinto.
Para apoyar sus ideas, los artífices de la École de Nancy indagaron cuál era la mejor fuente de inspiración y la encontraron en la contemplación de la naturaleza. Recuerdo que mi padre me decía: “¿Ves cómo se une la espina al tallo de esta rosa?”. Y, al hacerlo, habría la palma de su mano y recorría con el dedo su contorno: “Mirá, como el pulgar de la mano. Todo esto está bien hecho, es sólido, son formas de resistencia equivalente y, a pesar de todo, son flexibles”.
Esto se me quedó para siempre. Si mira alguno de los muebles que he hecho, verá que en casi todas partes hay un diseño de elementos que se afinan: los perfiles son de resistencia equivalente, es decir que son más fuertes allá donde más trabajan. Probablemente sea esto lo que conservo de la influencia de la École de Nancy. Luego salí de ella, evolucioné. Evolucioné porque ellos me habían enseñado que había que evolucionar…”
Armella Lavalou (ed.) Conversaciones con Jean Prouvé. Barcelona, 2005, Gustavo Gili
Original: Jean Prouvé par lui-même. Éditions du Linteau, 2001
Editado por el arq. Martín Lisnovsky

Exponemos luego de un mes de pujante lucha por los primeros puestos, al ganador que finalmente sacó en los últimos días una considerable ventaja: esculpido por el intelecto de un grupo virtuoso, el Auditorio de Oporto es mucho más que una morfología de fósil mineral, logrando aportar un aire fresco en los espacios interiores y en los recorridos, angustiantes e invocadores de sentimientos.
Aplausos para el equipo de proyecto, pueden pasar a retirar su premio: una foto mía con la camiseta de Independiente, autografiada y especialmente dedicada. Aplausos por lograr salir victoriosos entre lo mejor del estudio más admirado según la encuesta anterior.
Les agradecemos por haber participado y como siempre quedan invitados a una nueva contienda, una verdadera instigadora de archivos: Las casas de Frank Lloyd Wright.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky







Sin Comentarios nº 58, dedicado a una familia muy normal.
1- Edificio Principal. Exposición Internacional de París, 1855
2- Frank Lloyd Wright. Edificio Larkin, Buffalo 1902-1906
3- Richard Rogers. Lloyds Building, Londres 1978-1986
4- Norman Foster. HKSB Headquarters, Hong Kong 1979-1986
Las generaciones se han unido. Planta libre con un corazón espacial de varias alturas, donde todos se esmeran en no olvidarse del otro. La planta, despojada de columnas y cerramientos intermedios, invita a los servicios y a las circulaciones verticales a abrazarse por fuera de su perímetro, expresando en el exterior su fuerza y su carácter. Perdón si por cuestión de espacio (o más bien de tiempo) dejamos sin nombrar a otros personajes del mismo árbol genealógico; pasa hasta en las buenas familias.
(Primo) 5- Louis I. Kahn. Laboratorios Médicos Richards, Filadelfia 1957-1965Editado por el arq. Martín Lisnovsky



Hoy, 16 de marzo de 2008, se cumple el primer aniversario de la creación del blog. Surgido de la reunión anual inicial del grupo docente de la cátedra, la idea era generar un espacio de comunicación simple y directo que ayudara a complementar tanto las clases teóricas como los trabajos prácticos. Obviamente las historia se tornó mas personal pero nunca modificó sustancialmente su objetivo; sólo se amplió para que cualquier interesado en los temas planteados pudiera acceder a nuestras opiniones, relaciones y los pequeños debates que aquí se generan.
Como en las ideas (y los dibujos) de Yona Friedman, la Internet es una gran hiperestructura neutra, superpuesta a los sistemas tradicionales urbanos, consolidados, que permite a cada interesado expresar en forma libre e independiente construyendo su propio nido e invitando a quien desee a compartir su ciencia y su arte.
Un año, 140.000 lecturas, 40.000 en el último mes. Nos da mucho placer subir los artículos y esperar vuestras respuestas por comentarios, mails o vía oral. Es un espacio para todos. Y estamos juntos creciendo. Un abrazo.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky
Un agradecimiento muy especial a todos los que nos acompañaron en constantes frases de aliento: María de la Paz Molinari -nuestra corresponsal en Madrid-, Carlos Zeballos, Buzz, Sienna, Iviveq, FelipeBuendía, MiguelAlejandro y Susana Aparicio. Y a la librería Concentra, que desde hace meses nos aporta material bibliográfico y descuentos a nuestros lectores.

















¿Cómo es posible que, siendo la década que nace en 1920 -denominada por algunos como 'Período Heroico'- el momento en el siglo XX que toda la bibliografía coincide en señalar como el de mayor peso hacia el futuro, que el arquitecto que primero y más proyectos construyó, que se encontraba en uno de los centros neurálgicos de Europa –Berlín-, que su arquitectura intentaba desarrollar las ideas impulsadas por las vanguardias y la última tecnología disponible, que alcanzó destreza y reputación en la gran escala –allí donde pocos se animaban- juntando la Escuela de Chicago con el Futurismo y el Expresionismo de su grupo de amigos, que juntó las Casas de la Pradera con las dos Escuelas Holandesas, la de Ámsterdam y la de Rotterdam, que jugó inconcientemente al Art-Decó, que todos sus edificios poseían un fuerte carácter y una gran originalidad, cómo es posible, decíamos, que el eco de su obra se haya apagado tanto?
Sólo Zevi lo mantiene en lo más alto. Para el resto, a lo sumo un puestito de figura secundaria. Algunas carillas en el Frampton, apenas algo más en el Benévolo, una obra en el instructivo de Fusco, destellos de su obra en la diáspora tímidamente en el Curtis.
Es cierto que un Le Corbusier y un Frank Lloyd Wright se encuentran sin dudar en primer lugar, pero hasta Mies empalidece ante las obras del Suizo-Francés y del Americano.
Como señalamos en un comentario, fue su actitud egoísta y capitalistas junto con el poco interés en la vivienda social y las discusiones de los CIAM que lo alejaron del Panteón de los Héroes, aunque sí fue incluido en la exposición del International Style del MOMA de NY en 1932. Tampoco ayudó mucho el carácter no tan puro de los detalles de sus obras ni la desesperación simbólica por el blanco de los demás que él supo eludir, quizás los detalles técnicos más precisos a la hora de justificar el desplazamiento.
Louis Sullivan concebía un ‘edificio alto de oficinas’ como un ente orgánico. (recomendamos el texto maestro nº1 disponible en la página web de la cátedra, sección Historia 3, apuntes). Es extraña la asociación, pero tuvo un inusitado eco; en el joven Wright indudablemente, y fue nuestro amigo prusiano que literalmente unió estos dos mundos aparentemente distantes.
Repasemos brevemente sus obras. De la Torre Einstein poco cabe agregar que no sea reiterativo a sus dinámicas formas y su construcción forzada en ladrillos –el hormigón en esa Alemania era literalmente una desmesura-. La Fábrica de Sombreros Steinberg-Herrmann de 1921-1923 conjugaba ideas similares a las contemporáneas de Perret y Freyssinet para naves con estructura de hormigón y equilibrios expresivos repetitivos. El Reciclaje para la Editorial Mosse, de 1921-1923, donde como mano derecha estaba un joven Richard Neutra, es un gran intento de articulación dinámica en un fuerte espacio urbano consolidado, donde se puede apreciar el detalle de la alitas o rayas horizontales en las terminaciones superiores. Los andamios para el reciclaje de la Peletería berlinesa Sohne eran similares a los trazos constructivistas rusos de aquellos años. Los Almacenes Schocken de Stuttgart, 1926-1928 y Petersdoff en la actual Polonia, 1927-1928, poseen las mejores fachadas sin duda de toda Europa Central. Los Almacenes Schocken en Chemnitiz, 1928-1930, la Sede de la IG Alemana, 1928-1930 y la ColumbusHaus de 1931-1932 anunciaban al capitalismo un modelo a seguir aunque sin renunciar a su actitud y flexibilidad original; y todas antes que Mies construyera sus templos en altura. El Pabellón Mosse de 1928 tiene en el primer piso un continuo vidriado limpio y premonitorio de Breuer y Foster. El Complejo con Cine Woga [Universum] entre 1927-1931 incorpora un aire art-decó austero y de ladrillos. La casa Sternefeld, 1923-1924, despliega una trabajo morfológico similar a las actuales propuestas schindlelianas. El Pabellón de la Warr, 1933-1935 en Gran Bretaña, transforma un núcleo circulatorio en la explosición expresionista del conjunto. Con sus obras en Israel demostró tener el cinturón para a trabajar en un fuerte medio sin mantenerse atado a sus gestos famosos y particularmente en el Hospital Universitario de Jerusalem, 1934-1939, un gran capacidad de elaborar máquinas funcionales adaptadas al clima y al lugar.
Las obras que desarrolla en los Estados Unidos en sus últimos años, coinciden con el final de la Segunda Guerra Mundial. Poco tiempo para desarrollar unas sinagogas innovadoras en el espacio interior aún cuando adolecen del brillo exterior de sus primeras obras.
Su camino de trazos artísticos y personales le confería poco interés a la hora de aportar soluciones al problema de la vivienda social, al prototipo desarrollado y a la producción en serie, temas en los cuales se mantuvo largamente distante. En este final del recorrido comprendemos que sus peleas contemporáneas y su magra suerte final terminaron por eclipsar una carrera brillante y prolífica, destacando por lo menos una docena de obras que celebran el espíritu de la mejor y más original arquitectura contemporánea.
Recomendamos para iniciarse en su obra los libros editados por el maestro Bruno Zevi en 1970 y 1983 respectivamente, desarrollando el total de su carrera. También algunos menos analíticos y más fotográficos como el citado anteriormente de Arnt Cobbers para la editorial Taschen. Las fotografías fueron tomadas de estos libros y de la web y flickr.
Editado por el arq. Martín Lisnovsky