sábado, 26 de julio de 2008

Por la Calle de la Amargura. Francesco Borromoni y San Carlino


“…Cuando regresó de Viterbo, se encontró con que las obras de San Carlo alle Quattro Fontane le habían ganado reputación como arquitecto de gran destreza en el diseño y economía en el gasto. El procurador de San Carlino observaba maravillado cómo era el propio arquitecto quien dirigía la paleta al albañil, la sierra al carpintero y el cincel al maestro escultor. Los monjes trinitarios recibieron peticiones de los planos del templo por parte de estudiosos alemanes, flamencos, franceses, españoles e incluso indios. Hubo quien aseguró que el embajador español pretendía extender el inconfundible estilo de Borromini por los edificios de la fe católica que invadían las colonias sudamericanas. El último gran trabajo de Borromini fue, en realidad, la conclusión del primero: entre 1660 y 1665 se levantó por fin la fachada de San Carlo alle Quattro Fontana. Con la estatua de su venerado Carlo Borromeo quiso el arquitecto coronar ese templo. Tan agradecidos estaban los religiosos españoles que decidieron obsequiar a su benefactor con un marco para su descanso eterno a la altura de su maestría. Los trinitarios trasladaron la tumba de uno de sus beatos que reposaba en la cripta para que la iglesia inferior de San Carlino pudiese albergar la capilla que debía acoger los restos de su arquitecto…” (Finalmente, el suicidio impidió que el arquitecto fuese enterrado en la capilla)
Franceso Borromini. Por la calle de la amargura.(extracto del capítulo)

Anatxu Zabalbeascoa y Javier Rodríguez Marcos. Vidas Construidas: Biografías De Arquitectos
Barcelona, 2002, Editorial Gustavo Gili
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Las fotografías fueron tomadas de la web y podrían tener derechos.

3 comentarios:

Isabel de Rosario dijo...

nada más lejano a la idea de un Dios que existe que desacreditar a un genio cuya obra perdura en los siglos sin perder brillo que maljuzgarlo por su desolada angustia. Tan injusto como irrespetuoso. Lo mínimo que la humanidad debía devolverle a Borromini es el descanso en San Carlino. Felicitaciones y Gracias por el nivel del Blog

Anónimo dijo...

Mas claro que el agua de manantial. El Genio de Borromini es Divino y la decisión de no dejarlo descansar allí es humana.

Anónimo dijo...

¿Como saber si esta bien o esta mal?, si creemos que es una mala decisión es porque no creemos en lo que dicen las escrituras, y por lo tanto ¿que importancia tiene que se encuentre en una iglesia o no?
Creo que lo principal es el respeto a los otros, y decir que es una mala decisión del catolicismo seguir sus principios, me parece que es no respetar a mucha gente que cree en eso.

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